miércoles, 29 de septiembre de 2010

Katholieke Hogeschool Limburg (KHLim) - C-Mine

La entrada de hoy se centrará en analizar detalladamente el lugar donde voy a estudiar. Estoy registrado como alumno de la KHLim, que tiene un campus a 10 minutos de Hasselt, pero como pasa con la UPV, mi campus está a 50 minutos en autobús.

El campus está situado en la ciudad de Genk, en un complejo conocido como C-Mine. Nada más bajar del autobús un letrero indica lo que te vas a encontrar dentro: un cine, un restaurante italiano (que se llama Cinecittà), un par de locales y la KHLim. Entras con toda la ilusión del mundo y te encuentras con una situación surrealista. Para describir mejor mis sensaciones voy a citar a Vigalondo:

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Resulta que el nombre de C-Mine se le dió porque antes era una "mine" de verdad, vamos, una mina de las de toda la vida donde los trabajadores van con cascos amarillos y su pico de rigor. Subes las escaleras de la entrada del complejo y ante uno se alzan dos torres metálicas que creo que son el vestigio de la Revolución Industrial en Bélgica. Las torres son los ascensores que se usaban para bajar a las minas, según tengo entendido, ahí bajo están los baños de la uni y el servicio de préstamo de cámaras. Otro elemento que alegra la vista y dota de modernidad a tan pintoresca escena es la fachada de un edificio, la fachada no tendría nada de especial si no fuera porque es el úncio elemento que está en pie de lo que una vez fue un edificio.






El edificio que se ve en primer término es la universidad desde la parte de atrás, al fondo se pueden observar las torres. Una vez dentro del complejo, si quieres llegar al edificio unviersitario tienes que cruzar una gran explanada que está levantada debido a las obras, eso implica que en días de lluvia como han habido últimamente, el único caminito asfaltado (en el cual sólo caben 2 personas de ancho) se llene de barro.





El edificio es pequeño pero cumple con su función. Está diseñado para admitir a un reducido número de alumnos (sólo tienen los módulos de Communication and Multimedia Design, Film & Television y Animación). Cuenta con una cafetería minúscula y una mini-biblioteca a la que se puede ir desde bien temprano (como os habreís fijado, ya no digo bibioteca ni tempano). La clase de Audivosiual Design (somos alrededor de 20 alumnos y no han visto a un erasmus en su vida) empezó siendo interesante ya que repasamos tipos de planos, movimientos de cámara, el famoso eje, etc. El problema es que la segunda clase estuvimos un par de horas para explicar como abrir un nuevo proyecto en el Adobe Premiere. A ver si se va aumentando el ritmo y empezamos a montar cosas como Juanjo Villar.

Otro punto a favor fue que en la primera clase ya nos dejaron una cámara para grabar un escena de 5 tomas que luego habrá que montar. Tengo que enterarme a ver como funciona el sistema de préstamo de material porque según he estado viendo, tienen hasta railes para los travelling (aunque no sé si son exclusivos de los alumnos que realizan el módulo de Film & Television o si a los de C-Md también nos los dejarán).





Algunos días tengo clase en Maastrich (que está a una hora en bus), pero eso ya se contará porque me he escrito un post demasiado largo para tan pequeño edificio.

La residencia ya se ha llenado, aunque todos los que faltaban por venir eran alumnos belgas que sólo se limitan a estar en sus cuartos y que vuelven a su Sweet Home Alabama los fines de semana. Los erasmus siguen siendo los mismos y aún no he advertido la presencia de ningún chino en el edificio (aunque nadie ha querido subir al tercer piso). El otro día hablando con una belga nos dijo que eran japoneses. Lo que está claro es que algo está viviendo ahí arriba, y no vamos a tardar mucho en descubrir que es.

martes, 21 de septiembre de 2010

Hasselt (día a día)

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Ya empiezo a adaptarme al ritmo de Hasselt, significa levantarse pronto y acostarse pronto. Aunque la última parte no la domino y seguimos trasnochando. Hasselt es una ciudad activa donde las haya, la gente anda, los coches son conducidos por personas y el alcalde hace que los trenes salgan a su hora.

Para tranquilidad de todos, se ha realizado la visita obligada al bar de las 300 cervezas y se ha elaborado una lista que a final de año deberá estar a cero (de momento faltan 298). También se puede visitar el Irish Pub  donde puedes beber tu cerveza acompañado de los pelirrojos del continente.

El otro día decidí probar el transporte público gratuito para ir hasta el centro comercial que está a un kilómetro a las afueras de la ciudad. Los autobuses para ser gratuitos están muy bien cuidados y atención: fueron nombrados "mejor autobús del año 2004" como indican las etiquetas que lucen con la cabeza bien alta en cada bus. Asegúrate bien de que el autobús al que te subes te llevará a tu destino, porque empiezan a dar vueltas por la ciudad y a la que te descuidas se van a las afueras. El H1 tarda aproximadamente 1 hora y media en completar su recorrido. Bájate a la mínima que veas algún sitio conocido y a mover las piernas.

El Carrefour eh im-presionante, tiene casi las mismas cosas, pero con las etiquetas en flamenco y los productos un poco más caros. La compra diaría se realiza en un Spar Express de los de toda la vida, desde la residencia se llega en 5 minutos y una vez allí puedes comprar todas las cosas a cambio de dinero. Tienen comidas preparadas y zumo recién exprimido, cólocas tu botella y tucu, te lo llevas a casa fresquito.

Los vicios son más caros, el alcohol sólo está al alcance de aquellos que han sidos becados generosamente por sus comunidades autónomas, el resto no apañamos con cerveza. Todo el mundo os recomendará la Duvel, no le acabo de coger yo el truco, para mí, el futuro está en la Jupiter.

El sábado pasé por delante de la Versuz (eso que parecía un Leroy Merlín). Es un sitio muy recomendable para la alta sociedad de Hasselt y alrededores. Podría resumirse como una discoteca donde la gente va montada en limusinas y batmovils. El jueves, que es cuando la entrada es gratuita para los acabados como yo, se parecerá más a Bacarrá. Ya nos han advertido, en la cola de esa discoteca nada de hablar español, han decidido prohibir la entrada a los extranjeros y a la mínima que los seguratas detectan a uno le invitan a salirse de la cola. Calladitos y pa'dentro.

Hoy he estado en la universidad y he dado mi primera clase: Audiovisual Design (Payri pero en inglés). En el próximo post haré un repaso a ese extraño lugar alejado de la mano de Calatrava.

sábado, 18 de septiembre de 2010

STUDHO

Así se llama oficialmente la residencia en la que pasaré los próximos nueve meses. Muchos se refieren a ella como "la cárcel" y no dirán más que cosas malas de la residencia, por lo menos los que han estado años anteriores. Una vez aquí ves que son todos un poco exagerados.



STUDHO está situada cerca del anillo central de Hasselt, pero el acceso es un poco complicado, la forma más directa es cruzar un parking privado que está al lado de un colegio. La situación del lugar ganó enteros cuando descubrí que el Leroy Merlín que había enfrente resultó ser la discoteca a la que se va los jueves. 

Para acceder al interior se necesita una llave magnética, entonces pasas a la sala de contención. En esta sala se encuentra la recepción y un sistema de vigilancia de residentes muy rudimentario. En la pared hay tres pequeñas columnas de plástico con huecos, éstos representan a los residentes presentes, los que se han ido y volverán en 24 horas y los que se han ido sin saber cuando volverán. A cada uno nos dan una ficha con nuestro nombre y debemos colocarla según nuestra actividad. Pasada la recepción y una vez fichados, volvemos a hacer uso de nuestra llave magnética para acceder a las habitaciones.




Una vez dentro, entenderás a Stanley Kubrick cuando propuso esta residencia como primera opción para rodar El Resplandor. A Jack Nicholson no le gustaba que el suelo no estuviese enmoquetado así que se decidieron por la otra.

 El edifico consta de cuatro plantas:

B - Recepción y comedor o "salón de actos" (aún no lo he visto abierto).
1ª - Habitaciones, sala de juegos (snooker, ping pong y futbolines"), cocinas y sala de baile(digna de Fama).
2ª - Habitaciones y sala común con una televisión y un piano.
3ª - Habitaciones (supuestamente ocupadas por chinos pero yo aún no los he visto ni oido).



En el exterior hay una pista de baloncesto con unas canastas que ni Michael Jordan subido encima de John Goodman podría hacer un mate. De momento no están a nuestra disposición ya que algunos listos han decidido usarlo como aparcamiento, incluso hay un autobús que nadie sabe de donde ha salido. En cuanto los retiren y nos agenciemos una pelota demostraremos a los belgas porque quedamos sextos en el Mundial de 2010.

Sin darme cuenta me pongo a escribir y convierto los posts en infumables. Iré describiendo poco a poco STUDHO ya que es muy grande y algunas zonas no las he visto. No es que sea enorme, es que aquí lo de las luces no está a la orden del día. La primera noche, bajé las dos plantas a oscuras (sí, no lo había dicho, estoy en la segunda planta) y me encontré a tres personas que subían. Creo que eran tres, no tuve otro remedio que identificarlos por el sonido de sus pisadas.



Ya he decidio que mi próximo post va a ser para explicar la universidad. Estuve ayer y sólo decir que en ese lugar no se aplican las reglas de: quitas lo nuevo y pones lo viejo ni viceversa. Es una mezcla de post-vanguardismo fusionado con evolución pa'trás. Pero eso sí, en el mismo complejo hay un cine, pero te cobran más si la película sobrepasa las 2h 15 min. Serán rácanos los belgas, eso es porque saben que cuanto más dura un película, es mejor.

jueves, 16 de septiembre de 2010

He llegado!

Tras meses de incertidumbre y de tener más destinos que los concursantes de Pekín Express: ya estoy de erasmus.

Ha sido un largo recorrido de e-mails, esperar contestaciones de e-mails, reprimendas por no enviar más e-mails o incluso reprimendas vía e-mail. Al final llegó el día en el que había que subirse a un avión rumbo a Bélgica.

Mi viaje empezó con una hora de retraso (maldita huelga francesa!), así que fui deambulando por la zona de embarque. Todo parecía normal hasta que obersevé una cara conocida, era: Juanjo, a.k.a Julian López, a.k.a el tío ese que vivía en Universidad del Mar en primero y Manu siempre estaba tentado de pedirle un autógrafo. No me reconoció, normal en alguien con el que nunca he hablado ni saludado, pero fue reconfortante verlo, le debe ir bien en la vida porque iba a coger un avión para Mogambo o Bérgamo.

Ya en el avión todo se volvió más extraño aún. Nada más sentarme me preguntaron que si era de Chile, que por mi acento parecía (reconozco que no tengo la mejor pronunciación de Valencia, de hecho cuesta un poco entenderme, ¿pero de Chile?). A mitad vuelo un chico me pidió que le cambiase el asiento, porque se iba a poner con el ordenador y era más cómodo estar en el pasillo. Accedí de buena gana, no sé si fue por amabilidad o por la navaja con la que me estaba amenzando.

Era un chaval muy curioso, me contó que trabajaba de relaciones públicas y cualquier referencia que hacía sobre una ciudad tenía relación con el mundo de la noche. Vió que estaba leyendo un libro sobre la Roja (gracias!) y nada más encender el ordenador me enseñó fotos que se había hecho con Villa y Cañizares en alguna discoteca. También me resumió su vida, que era de Lille y que iba una semana a visitar a su madre que aún vivía allí. De repente, cual escena de Manuel de Oliveira, la belga que estaba a mi lado abrió los ojos y se unió a la conversación.

Ella es de Bruselas y había estado un año de erasmus en Valencia y ahora estaba volviendo de pasar unos días de vacaciones allí. Me dijo que nunca había estado en Hasselt pero por lo que sabía era un pueblo pequeño. Describió Bélgica de la siguiente manera: un sitio gris donde no sale el Sol, la gente no es muy abierta ni sale de fiesta por la calle, llueve mucho y no hay cubatas (sólo cervezas, que tampoco está nada mal). Al final de la conversación nos dimos nuestros FriendFace para mantener el contacto.

Bajé del avión y me encontré con un aeropuerto diseñado por Ellen Page en un minuto sobre una libreta de papel. No había forma de llegar hasta mi maleta, tardamos 15 minutos en seguir el recorrido guiado del aeropuerto hasta la zona de equipajes. Con mis 30 kilos de peso cargados y mucha decisión, llegué hasta la estación de tren, compré un billete y un revisor con un inglés demasiado afrancesado me dijo que me subiese en el tren que iba a pasar y que tenía que bajar en la segunda estación.

Desde el aeropuerto hasta Hasselt había una hora de tren, pero en el que yo iba tardó diez minutos en llegar a la segunda estación. Me bajé y resulto ser una de las estaciones de Bruselas, ahí fue la primera vez que noté el frío belga y ya tuve que equiparme con una sudadera. Me subí en otro tren que iba hacía Hasselt, nada que ver con el Regional Express o los cercanias de Renfe. Era un tren de dos pisos, con sus mesas cada dos asientos y gente hablando en klingon, francés o flamenco.

Pasó la hora que había calculado y el tren se deutvo en Hasselt. Las primeras impresiones no fueron muy reconfortantes. Eran las siete de la tarde y hacía frío, estaba nublado y oscureciendo, ya no quedaba ningún comercio abierto ni había mucha gente en la calle. Le pedí un mapa a la chica de la estación y me marcó donde estaba la residencia, aunque es uno de los peores mapas que he visto porque no pone el nombre de las calles y a los que preguntaba no sabían indicarme donde nos encontrabamos (y eso que es un pueblo pequeño). Me puse a andar y a los 5 minutos ya me había pasado varias calles de donde tenía que hacer el giro, sigo andando un minuto más y me salgo del mapa.

Iba un poco perdido hasta que se acercó un hombre que no hablaba inglés y amablemente se puso las gafas y me indicó donde estábamos. Me guió hasta la comisaría y le preguntó al policia cómo podía llegar hasta la residencia. Pasaban las siete de la tarde y después de cruzar un solitario parking, llegué a las puertas de STUDHO. En la entrada me crucé con un malagueño que tenía agregado al FriendFace y estuvimos hablando un rato. Me registré en la residencia y la recepcionista me hizo una visita guiada, pero esa es otra historia que deberá ser contada en otro momento.

Continuará...

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